domingo




Trato de no recordar pero es inevitable. Hay 3 canciones que se me vienen a la mente: Tumbas de gloria, Peces de Ciudad y una de la que desconozco el nombre pero que viene en el nuevo disco de mis lesbianos. Nuevo y ni tan nuevo pero es que apenas m'enteré: lo he escuchado todo el día y ya identifico las frases en los momentos justos pero no hablemos de nombres.

Decía que pienso en 3canciones y las 3 dicen que no puedes huir de tus fantasmas. Por más que intentes. Yo, por ejemplo, veo diario a _ en mi TL. Y me acuerdo y me río y pienso en todo lo que fue y en como no puede engañarme, no a mí que sé lo indefenso que es. Y suspiro.

Me reconstruyo poquito a poco tal cual dice otra canción que me viene a la mente.

Al fin apple inventó algo para postear decentemente desde el iPhone así que aquí nos estaremos viendo. Aunque sea para contarles que este mundo se está cayendo y que no hay para donde correr.

La foto se llama "Postales del circo que nunca se mueve" y a veces (o casi siempre) siento que es mi monumento: cuando todo pasa y yo sigo sin saber qué hacer.

sábado

qué difícil es darnos cuenta de que no somos todo lo maravillosos que quisiéramos


28



Qué soso.  Antes de seguir escribiendo lo que empecé el lunes (ya es sábado y ya no es mi cumpleaños y no sé si tenga sentido seguir haciéndolo) quiero decir que qué sosa. Me distancié de blogger y reader el día que estos se actualizaron y no pude más compartir las cosas que leía y me gustan, el día que me enteré que no habría más un botoncito que guardara para después esas historias que se iban construyendo y desdoblando día a día con mi vida. Como si todos perdiera sentido. Como si ya nada valiera.
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Sigo
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Para que este día tuviera algo de sentido tendría que llegarme un regalo de cada tienda que amo en la vida. Pero no.
No me gustan los cumpleaños. Tardé 10,220 días en aceptarlo. Pero ya está: no me gustan y jamás pasará.
28
Sé que quiero y sé como conseguirlo pero el camino va a estar muy largo. Y me desespero y abandono pero sigo.

rota





Voy a empezar este mail diciendo que no sé cómo empezarlo para dejar de lado las formalidades.
Pienso que lo primero que debo decir es que te extraño y que lo segundo es preguntar cómo estás: ¿Cómo estás?
¿Es cierto que el pan me va a costar 8 pesos?
No es que me parezca un mal precio, tampoco que esperara otra respuesta, pero ya sabes, esta necedad mía.
Te extraño. No sé qué parte de tu insoportable perfección es la que extraño más pero así es. Siempre, aunque no día a día.
¿Ya la olvidaste? ¿En serio? No es que me importe. O tal vez sí.
Te extraño cuando escucho a Edith Piaf. Y cuando pienso en navidad. También cuando entro a mi bodega y pienso en todos los mails que fueron y no fueron.
¿Cómo estás?
Te cuento.
Mi vida es más ordenada. Trabajo de 8 a 5 en una oficina en la que no le hablo a nadie y siento que desperdicio mi tiempo. Me gusta. No preguntes porqué. O sí pregunta pero desde ahora te digo que no sé qué responder.
La inercia del día a día me está alejando de muchas cosas pero me hace feliz. Me decidí a reconstruir mi vida. Regresar a la escuela, terminar los pendientes. Colgar todos los puntos finales que traía en la bolsa no está siendo sencillo pero… sí, me hace feliz.
El mundo del otro lado se me está cayendo poquito a poco. Mi papá está en el hospital desde hace un par de semanas y a mí se me hace el corazón chiquito cada vez que pienso en él, que es siempre.
Me he dado cuenta de que envejecí sin darme cuenta, me preocupo por todos y por todo. Ya no tengo libertad y eres la única persona a la que puedo decírselo. Te acuerdas de cuando me pedías que te contara mis miedos? Tengo miedo de ya no tener pendientes. De detenerme y sentir que ya no tengo a donde ir.
Te extraño.
¿Cómo estás?


Ese es un mail que no envié hace 2 semanas. O 3.
Quiero decir que abrí el gmail pero no encontré su dirección y después descompuse el puto chrome y tardé toda la noche en arreglarlo pero ya era domingo y no me quedaban fuerzas para volver a buscar su mail y cuando por fin tuve tiempo para enviarlo descubrí que ella había regresado.
Entonces ya no tenía sentido decir que la había extrañado. O tal vez sí pero no quería averiguarlo.
El caso es que esto es lo único que tengo por ahora. Esto y las ganas de hacer una playlist para seguir sobreviviendo. Vuelvo.

domingo

Sonidos de tibieza para esperar / 82 - IV






Y ahora todo es calma. Abandono tal vez. Incertidumbre y explosiones pequeñitas que bastan para no volvernos locos aunque sepamos que no va a durar para siempre.
La tibieza no como cualidad ni defecto, la tibieza como sensación y vaivén, como entrega y desato, la espera como esperanza y no como retardo, esperanza de que todo va a estar bien o que se va a poner realmente mal, de que la primavera no será tan maldita y de que esta vez, por cortesía, sí pasará ligera.

jueves

Canciones que reclaman espacio / 82 - III






Se nos hizo tarde. O se nos hizo muy temprano. ¿Cómo saberlo a estas alturas? Canciones de reclaman un lugar pacíficamente. Que se cantan mientras esperas el metrobús o la hora de la salida aunque esta vez no sea de la escuela y todo parezca ser tan igual.

martes

Apegos



No tengo fotos de las personas que quiero para colgar en la puerta. Ni hojitas de nuestro árbol favorito metidas en algún libro que me haga recordarlos. No he grabado nunca mis iniciales en una banca. No me he tatuado el nombre de alguien en la espalda. Las cartas, todas las que alguna vez me dieron, todas, se volvieron cenizas un mes de mayo. Ni chocolates, ni envolturas, ni regalos, ni papeles. Las canciones, aquellas que fueron especiales, se borraron de la memoria de mi ipod.
No tengo nada. Apenas recuerdos. O tengo todo. Apenas suspiros.
Y no me duele. No me importa no tener más que sensaciones pequeñas que me asaltan de vez en cuando. Me hago dura, como tortuga que pasa por el tiempo sin llevar nada a cuestas. Me hago fría también y a veces: y no me duele.

lunes

Canciones de reconstrucción / Nos tocaba crecer y crecimos, vaya si crecimos / 82 – II





Desde el 2004 a la fecha, unas más viejas. Canciones que van desde un árbol de navidad en una casa austera sin ventanas ni recuerdos colgados hasta ultrarápidos en periférico que terminaron mal.
Hoy estoy un poco más rota que de costumbre. Con mucha ansiedad y pendientes pero sin ánimos de resolver ni siquiera lo más urgente. La vida. Eso que pasa cuando te das cuenta de que todos son felices mientras se suben a su carro y te dejan ahí, despidiéndolos.
Canciones de reconstrucción digo, aunque no hayan reconstruido nada y sean más bien pequeñas llagas que se van enterrando una a una donde ellas saben que más duelen.

miércoles

Querido diario


Mi hermano se casa*

sábado

Remedios auditivos para controlar la ansiedad por falta de estabilidad / 82 – I





Este blog se abrió un 8demarzo. Bueno, no sé si este o era otro pero sí recuerdo que era un 8demarzo porque escribí un post feministoide o algo.
De entonces ya 5años. Y aquí seguimos, tal vez no todos los que empezamos y tal vez no con las mismas ganas pero aquí y lo voy a festejar (sí, me voy a festejar yo sola) con una serie de 82 canciones dividas en bloques que sólo yo entiendo pero que espero que les gusten. Ténganme paciencia porque apenas estamos en las intenciones de subirlas, o no me tengan nada y exíjanme que lo haga porque si no puedo dejarlo así.

jueves

Te veo menos de lo que tú a mí / inconcluso


Supongo.

Es decir, que tu fantasma ronda más por mis calles que el mío por las tuyas. El otro día vi que nuestra tienda desapareció y quise llamarte pero todo se nubló cuando recordé que perdí tu número. Literal y metafóricamente. Preferí pensar que de haberlo notado me habrías llamado tú, a menos claro de que también hubieras perdido mi teléfono y fuéramos parte de una telenovela barata que nadie quiso escribir.

También me enteré que te abandonó, que dejó la puerta abierta de su casa para que los ladrones se llevaran todo lo tuyo en venganza pero que su mala suerte hizo que no pasara nadie, que ni siquiera tu perro se atreviera a darte otro dolor abandonándote él también. O es acaso que tú la echaste como en tus otros cuentos?

Me gustaría escucharte. Sentarnos en el cine a medio día en la sala de una película que nadie más se atreve a pagar por ver a platicar. Rozar tu rodilla y averiguar si esa cicatriz que te hiciste en el 2008 mientras jugabas fútbol llanero con tus amiguitos de finanzas ya desapareció.

Y ya sé que no será, pero voy a dejar esto aquí, para recordar que no tengo tu número y que tú sigues decidido a no marcar el mío.

domingo

Mentiras




Como las de las que canta Amanda Miguel.
Tal vez menos dramáticas que las de Lupita D’alessio.
Mentiras.
Una dice mentiras por necesidad o comodidad. Para ocultar algo o convertirlo en algo mejor. Y claro que una es la que elige qué creer y hasta donde hacerlo. Para sentirse bien, supongo.
Todo se rompió por eso: mentiras. Y no es que yo sea una blanca paloma. No. Pero ella decía demasiadas mentiras y el problema no era ese: el problema era que yo sabía que eran mentiras y que me engañara ella y encima con mi ayuda me parecía completamente absurdo. Suficientes guerras hay en el mundo como para declararme mi enemiga.
Mentiras blancas, negras y rosas. Todo siempre se sabe. O no.

De verdad extraño escribir



A pesar de que lo hago todo el tiempo y para un sin número de cosas y asuntos no siento que lo esté haciendo de la manera correcta. Necesito regresar a algo. Lo que sea. Pero también necesito continuar con lo que estoy haciendo.
También quiero enamorarme. De verdad. Suena ridículo cada vez que la idea ronda mi cabeza pero, cuando me encuentro con algo de tiempo atrás siento una terrible nostalgia por volver a sentir eso que ya me abandono. O es que yo lo abandoné? No sé. Tampoco es que tenga todo el tiempo para enamorarme, digo. Estoy tan feliz en esta zona de confort que mejor así, aunque a veces las ganas me traicionen.
Ya empezó marzo. Maldito calor. Maldita ansiedad.
Vuelvo.

sábado

El amor después...



Debería de permitírsenos creer en algo.
Que después de desobedecer al corazón, enfermarlo y pararlo hasta provocar que casi seque…
Sigue algo.
Algo tan profundo que mereciera todas las atenciones pasadas y futuras.
Algo que justificara todos los deslices y pérdidas de control necesarias para poder funcionar.
Algo.
Algo que sin especificaciones nos hiciera volver a confiar.

Problemas técnicos con la vida



De momento y por tiempo indefinido.
No me quejo. Nadie dijo que sería fácil y blablabla.
También tenemos suspendido el blog de música pero mientras no nos borren el link o nos tumben mediafire:

(cuando lo abran verán que es sábado)

miércoles

Todas las hojas son del viento...

La música.

No puedo decir nada que no se haya dicho ya. Yo misma no logro explicarme porque es que todo el tiempo estoy en la búsqueda de ese “algo” que sólo encuentro en ella. Conozco personas que han pasado toda su vida sin ese elemento que a mí me parece tan importante y no los entiendo pero entiendo que ellos no me entiendan y toda la distancia entre nosotros, mundos unidos y diferentes, sea un loop.

La música.

Lo primero que hice al enterarme de la muerte de Luis Alberto Spinetta fue escribirle a Luis. Las manos me temblaban y borré 400veces el DM. ¿Qué se supone que podía decirle? ¿Qué hubiera querido yo escuchar o leer en esas décimas de segundo que pasaron entre que recibí la noticia y todo mi yo lo asimiló? Probablemente nada, así que no dije nada y le envié un silencio que sé que sólo él va a poder interpretar porque aún a pesar de tantas cosas rotas entre los dos sé que hay un mundo en el que siempre estaremos juntos: la música.

La música.

Al Flaco me lo presentó Luis, ya conté aquí la historia. Todo lo que pueda decir ahora es poco para hacer referencia a un hombre que nos rebasó desde el principio mismo de los tiempos. Alguien con el don de hacer sentir a los demás: para bien y para mal.

Nos estamos quedando cada vez más solos. Se nos están yendo todas esas almas que nos iban a poder salvar cuando todo esto se fuera a la mierda. Nos están quemando las naves estando nosotros a bordo todavía. Qué tristeza.  Todas mis historias en las suyas, todos mis recuerdos en sus huesos. 


Ay, Flaco.

Qué sola y triste voy a estar sin vos



Siento que el alma se me está cayendo.
Aparte del dolor de cabeza insoportable, este frío de infierno y las pocas ganas de vivir, todo bien.
Sin mencionar las manos agrietadas, los pies cansados y el desanimo, la vida perfecta.
A pesar de estar en la calle, disuelta de los ojos para dentro y el despeine, todo perfecto.
Con un nudo en la garganta de tanto sentir. No se me ocurre otra forma de estar que en silencio. Lo escucho entre el vacío y lo veo sonriendo a un metro de distancia. Pienso también en todo lo que nos transformó su música, en las tardes interminables de vino y sueños que nunca nos alcanzaron. En las esperanzas, en la desolación, en los gramos y gramos de alegría que esparció con cada nota. Nadie dijo que sería fácil y nadie, ni ahora ni nunca podrá…
No es que esté hablando de ausencia tanto como de dolor en su estado más puro. Es esa forma que tiene la vida de decirte que no importa cuánto lo intentemos…
Qué contento debe estar el cielo hoy.
Ay, Flaco.

lunes

Lunes por la tarde pienso en ti




Vacío.

En realidad no pienso en nadie pero supuse que ese es un buen título para este clima.

Vacío.




(voy a tratar de revivir musicaparacelebrarmalentendidos, de los viejos playlist ya no sabremos pero (si mediafire nos deja) voy a migrar los nuevos/viejos para allá)

jueves

ay



De Santiago a Paine son aproximadamente 2horas. Más el tiempo de espera del bus, más el tiempo que tardas en averiguar de dónde sale, más el tiempo que te tardas en soñar que vas a llegar mientras encargas tu computadora en la recepción del hotel y tratas de explicarte como es que vas a pagar doble hotel estando en una misma ciudad.
Y entonces te vas y no esperas nada más que escuchar una canción, porque una canción es eso: un par de minutos que pueden encerrar todas las historias desgraciadas que te han sucedido. Y vas, de nuevo, con tu corazoncito en la bolsa de viaje, recorriendo interminables pastos verdes que parecen prometer a cada centímetro que será inolvidable. Y lo es.
Entonces  tu teléfono vibra avisándote que tienes un mail, un mail que te avisa que una delas canciones de tu blog ha sido eliminada. Y no importa, es sólo una. Y te vas repitiendo, te desdoblas es paisajes porque eres un extraña y nadie parece reparar en que sonríes como desde hace mucho no lo hacías. Y respiras, como queriéndote llenar los pulmones de clichés insanos que podrás contarle a tus gatos nietos cuando ya no haya tiempo.
(y un mes después descubres que ese sólo mail, esa sola canción, era en realidad todo tu blog de música, pero ya no tienes ganas de comenzar a subir todo de nuevo y decides que es mejor empezar de nuevo como si además de borrarte las canciones te hubieran borrado las historias y con ello, te hubieran hecho un gran favor)

Y no



Es difícil mantener un lugar como este.
Es lo primero que se me ocurre decir después de tanto tiempo de no venir; teniendo la nariz congestionada, los ojos hinchados y 9 juegos de apalabrados pendientes.
No es falta de tiempo y mucho menos desamor, después de todo este es el único lugar que a la fecha siento completamente mío, para bien y para mal. Tampoco quiero regresar el cassette al mismo monólogo de siempre: las cosas empiezan y terminan todo el tiempo y no hay razón para ausentarse.
El caso es que ya estoy aquí. También para bien y también para mal.
El set list se llama sucumbir como propósito de año nuevo y como mantra. Porque creo que sucumbir no es siempre darse por vencidos, sino dar paso a algo, dejar de oponer resistencia. Ceder. Lo que sea que eso signifique.