Porque siempre me quiero regresar al 2006…
Porque tengo tantas ganas de volverme a sorprender…
Porque siempre me quiero regresar al 2006…
Porque tengo tantas ganas de volverme a sorprender…
miércoles 4 de noviembre de 2009
Leo tus palabras, las leo y traspaso e imagino cosas mientras escucho Cigarettes and Chocolate milk y pienso en que ya no tengo esperanza, lejos de cualquier cosa que pudiera imaginar o suponer, lejos de cualquier drama que pudiera inventar… ya no tengo esperanza y no hay cosa más triste que eso y no importa, de verdad no importa, porque tengo vicios y manías y otras cosas que me hacen sonreír tranquilamente ante un monitor mientras escribo cosas que no siento y escucho una canción que me regresa al ático de tu casa.
Reviso fotografías que no son mías y veo una felicidad que jamás estará aquí y siento como algo se rompe y me oprime el pecho y es entonces cuando mis lagrimas ridículas y patéticas no se hacen esperar y entonces de nuevo le doy play a una canción prestada y me imagino que la de la historia soy y que tal vez tú seas ese alguien más y que está ciudad es aquella y que esta soledad le pertenece a alguien más.
Será que no eres tú sino yo, que tú no tienes la culpa de ser alguien más y de tener esa vida fantástica en la que jamás entraré, será que no eres tú si no yo y mis patéticos sueños de llevarte a otro mundo para escribirte otra historia, será que no eres tú sino yo y que no sé como aguantar tanto tiempo sola y sin esperanza…
Regreso a tus palabras y busco esa emoción… pienso en ti y en que todo me está saliendo mal, pienso en que si…
Y si siguiera escribiendo tendría que…
Me doy cuenta de que jamás podría ser feliz contigo y no eres tú, soy yo y mi incertidumbre, soy yo y estas ganas de mi altiplano Altoandino y mis bolas de nieve y una bufanda morada que me haga sentir en el cielo.
Y me doy cuenta de que ya no tengo fuerzas después tantos giros y tantas vueltas, después del vértigo, de todas las palabras, de todas las mañanas sola, de todas las noches de ganas y besos a distancia.
Yo pensaba enamorarme de ti para toda la vida…
Y hoy me despertó la sorpresa de que –toda la vida- es sólo un momento.
Que puedas tocar todas las nubes
Y las montañas sean escaleras para ti
Que cada palabra te sea un poema
Y cada –pero- sea un… si te hubieras quedado en mi sueño…
No, no me gusta ni tu poesía, ni tus versos malogrados, ni esas cartas kilométricas que escribes con sintaxis de primaria y que firmas con un nombre prestado.
No, no me gusta que me mires como se mira a un perro desahuciado pensando que soy sólo la sombra de tu futuro sepultado.
No, no voy por la calle pidiéndote atención o cariño o un poco de fuego para la mitad de mi cigarro.
No, no me interesa que entiendas mis metáforas, que me mandes cajas desde tus mundos perfectos o que me escribas de vez en cuando que sueñas con despertar a mi lado.
No, no me hago la mártir para ver si así te quedas una hora más a soportar mis trampas y a presenciar este circo malo sin payaso.
No, no te regalé esa llave para que entraras si es que te corrían de –ese- otro lado, te la di para que supieras que hay lugares peores y que no sirve de nada desear lo olvidado.
No, no te envidio cuando te veo flotando entre esos árboles, tarareando la versión pop de todos mis recuerdos y todos mis pasados.
No, no me haces llorar cuando fumas como puta barata y te asomas a tu balcón esperando que alguien te empuje y termine con tu infierno congelado.
No, no me das lástima ahora en la distancia cuando sé que sientes si te quedas sin mover una pestaña, esperando un soplo de viento despistado.
No, no te escribiré ni por necesidad, ni por constancia, ni por encierro… no te llamaré ni porque esté sola, ni porque me sienta triste, ni mucho menos lo haré cuando me dé cuenta de que ya me has abandonado.
Y sí, puede que no seas mucho, puede que yo sea poco, puede que seamos insuficientes hasta para deshacernos bajo la lluvia…
Y sí, puede que estés harta y que seamos redundancia y que terminemos perdiéndonos de tanta locura…
Y sí, puede que ya no haya letras y puede que no exista amor, ni fin, ni muerte, ni cura…
Pero antes de que tires todo, antes de que me ahogues…
viernes 23 de octubre de 2009
No soy ni muy feliz, ni muy infeliz.
-El limbo existencial- diría mi yo comprometida con las letras, la que escribe esto no es nadie...
A esta ni se le cae el mundo, ni le llueven fresas…
Esta que se queja en pequeñas dosis y por muchos ratos ni sufre, ni se queda en vela; ni pierde la cabeza, ni paga la renta.
Esta [que tiene la misma vida y las mismas cuentas] no tiene nada que contar.
jueves 22 de octubre de 2009
Nosotras que salvaríamos al mundo en un par de años el día que decidiéramos hacerlo.
Las mejores, las más bonitas, las que más clase tenían al entrar a cada cantina.
Nosotras que veíamos por encima del hombro a cualquier persona en la calle y que nos burlábamos de todos los peatones de Cuauhtémoc…
Tan pequeñas que con un ácido le abríamos las piernas a cualquiera.
Tan pequeñas que en dos años no aprendimos a ser más sinceras.
Tan pequeñas que nos seguimos mintiendo cuando hablamos por teléfono y pasamos horas contándonos lo felices que somos con nuestras vidas separadas.
Tan pequeñas que aunque nos despidamos cien veces ambas sabemos que en el aire siempre quedará nuestra eterna pregunta:
Te acuerdas?
domingo 11 de octubre de 2009