El sueño. Parece que lo estoy recobrando poco a poco. Últimamente Atole se me repega más de lo necesario. Muere por conocerte. Y yo muero de cansancio. Hoy terminé el libro. Soy lenta. ¿Te lo había dicho? Mi libro. Mi libro referencia a ti. Todos los agradecimientos del mundo se descubren escasos para seguir tus pasos. Mientras todo pasa y nos encontramos en otro lado con nuestras respectivas ausencias, mi parte favorita:
Si lo último que ha de llevarse un hombre es unas líneas en su mente. Mejor llevarse el recuerdo de una novia con la que nunca se hizo el amor. De un país que jamás se visitó. De un libro que no se leyó. De un juego que jamás se jugó. Mejor llevarse el recuerdo de una mascota que alguna vez nos lamió la mano cuando todo pintaba negro y desastroso. Mejor llevarse aquella remembranza de una mujer que contestó el teléfono cuando todo era tan incongruente e indefinido. Un recuerdo que jamás yo tendré. Porque nunca me he atrevido a marcar ese teléfono. Que otros lo hagan. Otros que se aventuren. Otros que se quiebren el cerebro. Yo no. Yo no.
Eusebio Ruvalcaba

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